No es extraño que un
perro que haya sido víctima de maltratos desarrolle ciertas conductas
compulsivas, que realizará de forma repetida y sin razón aparente: como
ladrar de un modo excesivo y a cualquier hora. Si un perro lame superficies sin
causa apreciable de un modo llamativo, persigue su propia cola de forma
obsesiva o si parece obcecado con excavar todo tipo de superficies (arena, el
parqué de casa) puede estar enviando señales de que ha padecido algún maltrato
por parte de su anterior dueño.
Los comportamientos
obsesivos pueden impedir a nuestra mascota realizar su vida cotidiana con
normalidad: las relaciones sociales con su nueva familia, así
como con los demás perros de su entorno, pueden verse dificultadas. Conviene
recordar que el perro es un animal de manada, por lo que entablar lazos
sociales es esencial para su normal desarrollo.
para mas información: https://www.consumer.es/mascotas/el-maltrato-del-perro-secuelas-en-el-animal.html
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