Tan o más difícil que
llegar a un consenso sobre el concepto de maltrato animal, es determinar cuáles
son sus causas. Cuando hablamos de fiestas populares, actividades
"deportivas" o eventos que naturalizan la crueldad a determinadas
especies, las tradiciones arraigadas en determinadas culturas parecen ser las
principales responsables por la legitimación social de estos tipos de maltrato
animal.
También podemos
apuntar a las escasas campañas y políticas públicas de promoción de la
tenencia responsable como posibles causas del maltrato animal, así como la
ausencia de este tema en el sistema educativo de la mayoría de los países.
Además, el incentivo al mercado de compraventa de animales también favorece la
explotación de los animales utilizados como progenitores.
Pero lamentablemente,
también necesitamos considerar que existen diferentes perfiles
psicológicos de maltratadores, y que la crueldad
puede aparecer entre los humanos por las más diversas causas, inclusive
determinadas patologías y experiencias negativas o traumas que pueden impactar
negativamente en la conducta social de un individuo adulto.
Por otro lado, la
falta de planificación y consciencia a la hora de adquirir a un animal
también es una de las causas más frecuentes para el abandono y el maltrato
animal. Y los modismos pasajeros de adoptar a determinados animales silvestres
como mascotas, como monos o zorros, también someten estas especies al abandono
forzoso de su hábitat y a una vida en cautiverio, generalmente en condiciones
inapropiadas para su óptimo desarrollo que favorecen la aparición de síntomas
de estrés y numerosos problemas de comportamiento.
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